Wicked: El Musical
La magia de Oz llega a Chile con una puesta en escena que arranca ovaciones y lágrimas a partes iguales.
La producción
El musical basado en la novela de Gregory Maguire —y que inspiró la reciente película de Jon M. Chu— llegó a Santiago con una producción latinoamericana de altísimo nivel. El Teatro Oriente fue el escenario elegido para tres semanas de funciones que agotaron localidades en tiempo récord.
Crítica
Wicked es, ante todo, un espectáculo de vestuario y escenografía. La bruja buena Glinda y la incomprendida Elphaba llevan el peso de una historia que subvierte el cuento de hadas original con inteligencia política y emocional.
La protagonista entrega un "Defying Gravity" al final del primer acto que detiene el tiempo. La ovación duró casi cuatro minutos. Su voz tiene la potencia necesaria para el rol sin sacrificar la fragilidad que hace al personaje querible.
El diseño de luces es impresionante y la ilusión del mundo de Oz funciona incluso en un teatro de tamaño mediano. Hay momentos donde la narrativa pierde ritmo en el segundo acto, pero el final más que redime cualquier bache anterior. Un espectáculo para ver más de una vez.
